El valor de los bienes

En el plazo máximo de seis meses contados a partir del fallecimiento, los herederos vienen obligados a presentar el impuesto de sucesiones. Si no lo hicieran así, la Consejería de Hacienda de la Comunidad Autónoma (o la Hacienda estatal, si el fallecido era un ciudadano extranjero no residente) les girará el correspondiente recargo.


 

La liquidación del impuesto, es decir, el cálculo de cuánto hay que pagar, es una labor compleja en la que intervienen multitud de factores. Es necesario tener en cuenta: el valor de los bienes que se reciben (cuanto mayor es el valor de lo heredado, más se paga); el parentesco con la persona fallecida (cuanto más próximo es el grado de parentesco, menos se paga, existiendo además un mínimo exento que depende de la cercanía de dicho parentesco); y el patrimonio preexistente del heredero (que si es muy elevado, puede determinar un encarecimiento del impuesto). Por otra parte, si son el cónyuge y los hijos del fallecido quienes heredan la vivienda o el negocio familiar, esta circunstancia puede significar una rebaja sustancial del impuesto.


 

Con la ayuda de los expertos en tributación de Iglesias & Asociados, usted podrá conocer desde el primer momento la cuantía que le corresponde abonar en concepto de impuesto de sucesiones y planificar adecuadamente el pago de la misma.